Con el paso de los años, todos vamos perdiendo movilidad y elasticidad. Nos volvemos más frágiles. Y los movimientos empiezan a parecernos dolorosos. Eso no significa que debas evitar moverte lo más posible, por el contrario, una buena rehabilitación para adultos mayores te ayudará a recuperar la movilidad y mejorar tu calidad de vida.
Objetivos de la rehabilitación
Las personas mayores son más propensas a caerse y fracturarse, sobre todo la cadera. Lo que trae muchos problemas para la movilidad.
Con rehabilitación, una persona puede volver a hacer todo lo que venía haciendo antes de perder la movilidad por algún motivo. Suele hacerse luego de una fractura, como preparación a una cirugía o post operatorio.
¿Por qué empezar terapia física?
Con los años perdemos movilidad pero podemos revertir todo eso. Hay muchos motivos para empezar un terapia física:
- Vas a tener más fuerza y coordinación
- Tus articulaciones recuperan movilidad
- Previene complicaciones y discapacidades producidas por la inmovilidad
- Te va a doler menos
- Ayuda a caminar mejor
- Mejora la calidad de vida
- Hace que te sientas más sano e independiente
- Previene caídas y accidentes
La vejez y la inactividad
Es un círculo vicioso: moverse duele entonces no nos movemos y cada vez cuesta más.
El cuerpo, necesita estar activo, sino vas perdiendo capacidades. La principal causa de que las personas mayores pierdan capacidades poco a poco, es por no moverse lo suficiente.
Mantene activo. Te propongo unos ejercicios de flexibilidad.
- Sentado y con el pie a 90 grados respecto a la pierna, flexionalo hacia arriba y luego hacia abajo.
- Acostate en la cama boca arriba y con las piernas flexionadas. Los pies deben tocar el colchón y los brazos deben estar extendidos al lado del cuerpo. Respirar por la nariz y llevar los brazos hacia atrás. Volver los brazos a la posición original mientras exhalas.
- Mové tu cabeza, lentamente, de un lado a otro tratando de tocar su hombro con su oreja
- sentado en una silla, mové el pie en posición de puntitas, regresá a la posición original y elevá el pie sin separar el talón.
- recostado boca arriba elevá la pierna y llevala al hombro contrario, mantené la posición y regresá a la posición original.