Acompañante
Terapéutico
Rosario

Acompañante terapéutico Rosario.

Un Acompañante Terapéutico se encarga de que el paciente tenga una vida plena.

¿Cómo lo hace?

Analiza la patología y la dinámica familiar del paciente y decide cuáles son las herramientas más apropiadas.

Este servicio de atención integral contiene y acompaña tanto al paciente como al grupo familiar.

La tarea del Acompañante Terapéutico va más allá del alivio y la contención – se preocupa de planificar actividades, de crear estímulos positivos, de entender la situación en la que el paciente se encuentra.

Acompañante Terapéutico Rosario

Estos profesionales tienen en cuenta todas las consideraciones previamente mencionadas para lograr una rehabilitación exitosa, aprovechando técnicas de prevención y atención que han ido ejerciendo a lo largo de años de práctica.

Está claro que tienen que tener una marcada vocación de servicio porque son los auxiliares de salud que ponen el cuerpo y la mente al frente del campo de batalla.

Cada parte del todo al que llamamos «atención a la Salud» es importantísima. El Acompañante Terapéutico es el que está al frente del campo de batalla.

Obviamente que cada Acompañante Terapéutico utliliza su criterio, pero se pone a disposición de la terapia psicológica y/o psiquiátrica y desarrolla las actividades que estos otros profesionales no pueden.

Como dijimos anteriormente el Acompañante Terapéutico no solo hace bien al paciente sino que sanea cada ambiente en que este se mueve. Facilita, en primer lugar, al núcleo familiar, en segundo a la familia ampliada pero luego afecta a (depende la edad y la etapa madurativa) espacios como la escuela, el trabajo, el club y todos los grupos de afiliación o pertenencia.

Cuando el paciente, de la mano del Acompañante Terapéutico, aprende a relacionarse con su entorno de una forma sana, y el entorno aprende lo mismo, se puede llegar a un alto nivel de confort y calidad de vida percibida.

Cada experiencia es única por lo que es importante que cada Acompañante Terapéutico tome contacto con todos los profesionales que intervienen en la vida del paciente y también con cada uno de sus amigos y familiares. El paciente se mueve en esta sociedad y tiende lazos con ella de modos que pueden ser mejorados para aportar valor, y el Acompañante Terapéutico lo guía y ayuda en este importante proceso.

Es indispensable que exista confianza con el Acompañante Terapéutico ya que, si no existe información adecuada, el trabajo se dificulta. Así que es por eso que contamos con los mejores Acompañantes Terapéuticos, porque abrirle la vida a quien no sea idóneo puede resultar en una experiencia negativa.

Cada patología es diferente, cada experiencia es única y no es lo mismo acompañar a quien tiene problemas alimenticios que a un adicto. Por eso decimos que la colaboración del grupo familiar es indispensable para el proceso de socialización y recuperación.

Nuestro departamento de Servicios está permanentemente en contacto con el Responsable del caso, con el paciente, con la familia y con los profesionales intervinientes para dar un servicio profundo y efectivo. Cada recurso humano asignado al caso comprende todos los detalles del tratamiento.

Contactanos ahora y sacate todas las dudas que tengas.

Podés necesitar Artículos de Ortopedia Rosario, como sillas de ruedas, bastones o andadores.

También podés necesitar un Asistente Domiciliario para complementar el servicio, especialmente con Adultos Mayores.

Una Enfermera a Domicilio es también una opción en ciertas ocasiones, conocé más tocando acá.

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Extracto de un estudio hecho por la CDC en autismo en Estados Unidos.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) estiman que a 1 de cada 68 niños (o 14.7 de cada 1000 niños de ocho años) en múltiples comunidades en los Estados Unidos se le ha identificado algún trastorno del espectro autista (TEA)

acompañante terapéutico. Esta nueva cifra estimada es aproximadamente 30 por ciento más alta que las cifras estimadas reportadas previamente en el 2012, que indicaban que a 1 de cada 88 niños (11.3 de cada 1000 niños de ocho años) se le había diagnosticado alguno de estos trastornos. El número de niños a los que se les detectaron trastornos del espectro autista varía de 1 en cada 175 niños en Alabama a 1 en cada 45 niños en Nueva Jersey, acompañante terapéutico.

El informe de vigilancia resumido, “Prevalencia de los trastornos del espectro autista entre niños de 8 años – Red de Vigilancia del Autismo y las Discapacidades del Desarrollo, 11 Sitios, Estados Unidos, 2010”,

acompañante terapéutico,  (Prevalence of Autism Spectrum Disorder among Children Aged 8 Years – Autism and Developmental Disabilities Monitoring Network, 11 Sites, United States, 2010) se publicó hoy

en el Informe Semanal de Morbilidad y Mortalidad de los CDC. Los investigadores analizaron registros de fuentes comunitarias que educan, diagnostican, tratan o proporcionan servicios a los niños con discapacidades del desarrollo. El criterio utilizado para diagnosticar los TEA y los métodos usados para recolectar los datos no han cambiado.

Los datos siguen mostrando que los acompañante terapéutico, TEA son casi cinco veces más comunes en los niños que en las niñas: 1 de cada 42 niños frente a 1 de cada 189 niñas. Los niños de raza blanca tienen más probabilidades de que les detecten TEA que los niños de raza negra o los hispanos.

Los niveles de capacidad intelectual varían ampliamente entre los niños con autismo, oscilando entre desafíos intelectuales graves y capacidad intelectual promedio o superior al promedio. acompañante terapéutico, El estudio encontró que casi la mitad de los niños con algún TEA identificado tienen una capacidad intelectual promedio o superior al promedio (un CI superior a 85) en comparación con una tercera parte de los niños de hace una década.

“Los líderes comunitarios, profesionales de la salud, educadores y proveedores de cuidados de niños deben usar estos datos para asegurarse de que a los niños se les detecten los TEA tan pronto como sea posible y que se les vincule a los

servicios que necesitan”, dijo Coleen Boyle, Ph.D., M.S. Hyg., directora del Centro Nacional de Defectos Congénitos y Discapacidades del Desarrollo de los CDC.

El informe de acompañante terapéutico también muestra que la mayoría de los niños con TEA reciben el diagnóstico después de los 4 años, aunque estos trastornos pueden ser diagnosticados desde los 2 años.

La iniciativa Gente Saludable 2020, que establece los acompañante terapéutico objetivos de salud para la nación en un periodo de 10 años, se propone aumentar la proporción de niños pequeños con algún trastorno del espectro autista (TEA) y otros retrasos del desarrollo a quienes se les hagan pruebas de detección, se evalúen e inscriban en servicios de intervención temprana de manera oportuna acompañante terapéutico.

“Lo más importante que deben hacer los padres es actuar pronto cuando haya una preocupación acerca del desarrollo de un niño”, dijo Marshalyn Yeargin-Allsopp, M.D., acompañante terapéutico  jefa de la Subdivisión de Discapacidades del Desarrollo de los CDC. «Si le preocupa algo sobre la forma en que su niño juega, aprende, habla, actúa o se mueve, haga algo. No espere».

Si sospecha que su niño puede tener un TEA:

  • Hable con el médico de su hijo acerca de lo que le preocupa acompañante terapéutico.
  • Al mismo tiempo, llame al programa de intervención temprana o al sistema escolar de su localidad para que le hagan una evaluación gratuita  acompañante terapéutico.
  • Nunca es demasiado tarde para conseguir ayuda para su hijo.
  • acompañante terapéutico

El programa de los CDC “Aprenda los Signos. Reaccione Pronto.” se ha unido a otros dentro del gobierno federal para promover las pruebas del desarrollo y conductuales mediante la campaña Del nacimiento a los 5

: Mírame Crecer (Birth to 5: Watch Me Thrive), que se lanza hoy. El programa ayudará a las familias a estar atentas a los indicadores del desarrollo y a celebrar su alcance; a promover las pruebas universales; a identificar los retrasos tan pronto como sea posible; y a mejorar el apoyo disponible para ayudar a los niños a ser exitosos en la escuela, acompañante terapéutico y a progresar a la par con sus compañeros.

“Se necesita hacer más para que se les detecte el autismo a los niños más pronto”, dijo Boyle. “La detección temprana es la herramienta más poderosa que tenemos ahora para lograr un cambio en las vidas de los niños con autismo”.

A través de la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio, acompañante terapéutico más personas en los Estados Unidos tendrán acceso a cobertura de salud y servicios preventivos sin costo, como las pruebas de acompañante terapéutico detección del autismo para los niños a los 18 y 24 meses. La mayoría de los planes de seguro de salud ya no podrán negar, limitar ni excluir cobertura a nadie con base en una afección prexistenteexternal icon, incluidas las personas con trastornos del espectro autista.

Visite cuidadodesalud.gov o llame al 1-800-318-2596 (línea TTY/TDD 1-855-889-4325) para obtener más información. El periodo de inscripción en el Mercado de Seguros Médicos empezó el 1 de octubre y terminará el 31 de marzo del 2014 acompañante terapéutico.

Para obtener información adicional sobre:

 

  • Para saber qué hacer si le preocupa el desarrollo de su hijo, visite www.cdc.gov/ncbddd/Spanish/actearly/concerned.
  • Información de contacto sobre servicios de intervención temprana del estado,acompañante terapéutico visite www.cdc.gov/ncbddd/actearly/parents/states.html.
  • Desde el nacimiento hasta los 5 años: ¡Mírame Crecer! (Birth to 5: Watch Me Thrive!), es parte de una iniciativa federal coordinada para promover las pruebas del desarrollo y conductuales, así como el apoyo a los niños, las familias y los proveedores que les prestan cuidados.
Extracto de La determinación social del autismo en población infantil ecuatoriana

Históricamente el autismo ha sido considerado como una enfermedad, trastorno o discapacidad. Una postura que, a partir de los años ochenta, ha sido contestada por la comunidad
de personas autistas, quienes no concuerdan con esta visión y plantean que el autismo es
una forma natural de diversidad humana, afirmando así que no existen cerebros o mentes

normales o sanas con un funcionamiento neurocognitivo determinado, sino que ha sido una
construcción cultural de lo que se ha decidido considerar como normal y la incomprensión

de variantes neurológicas diversas, como el caso del autismo (1). Partiendo de esta premisa,
el autismo debe considerarse como un espectro (2) de condiciones multidiversas (3, 4, 5), las

cuales interfieren en los procesos de tipo comunicativo-relacional, en el procesamiento de

la información (6, 7, 8, 9), en la capacidad sensoperceptiva (10, 11), y también se manifiestan
en una marcada diferencia de la consciencia individual y social (12). Las personas dentro del

espectro autista (ea) pueden presentar otro tipo de comorbilidades (13, 14) que aumentan su

complejidad. Esta diversidad de condiciones y comorbilidades puede ubicar a las personas
que se encuentran dentro del espectro autista en una posición de desventaja social evidente
o hándicap (15).acompañante terapéutico.

La concepción del acompañante terapéutico autismo desde la neurodiversidad plantea un análisis bajo una perspectiva integral; por esta razón, se ha optado estudiarlo desde el paradigma de la determinación
social de la salud, planteado por la epidemiología crítica latinoamericana (16), entendida

como un proceso complejo, que trasciende la lógica causalística desde la salud pública convencional, para superar el raciocinio empírico que concibe los fenómenos de la enfermedad

apenas como resultados de una conexión lineal de factores.
Los problemas y condiciones de salud de acompañante terapéutico, no son producto de simples nexos en una realidad
de variables aisladas; tampoco comienzan y se producen única y exclusivamente en las personas, ni tampoco son fenómenos única y esencialmente individuales; son procesos de carácter

colectivo y complejo, que se generan en el movimiento de dimensiones interactuantes de la
vida social: acompañante terapéutico los procesos generales de la sociedad en su conjunto, los modos vivir de los grupos
y los estilos de vida de los acompañante terapéutico individuos (2, 17).

Un aspecto fundamental de esta nueva forma de mirar la salud es el reconocimiento de
la existencia de una relación interna, fundamental, y no tan solo superficial, entre lo social

y lo biológico (18); es decir, los fenómenos biopsicosociales que ocurren en el fenotipo y en
el genotipo de las personas están profundamente conectados con los procesos y relaciones

sociales del modo de vivir típico del grupo social al que pertenecen las personas (19).
Este paradigma de análisis permite la comprensión integral del autismo desde la determinación social de la salud a partir de sus tres dominios: el nivel general, que analiza la acompañante terapéutico

sociedad, su lógica, su organización a través de políticas que beneficien a la población autista;
el nivel particular, que considera los grupos sociales, sus patrones de vida, que, dependiendo

La determinación social del autismo en población infantil acompañante terapéutico ecuatoriana
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Rev. Cienc. Salud. Bogotá, Colombia, vol. 18 acompañante terapéutico (Especial): 1-27, mayo de 2020

de su inserción social económica, acompañante terapéutico, se materializan en las posibilidades de acceso a vivienda, a
salud y a educación especializada; y el dominio singular, que examina el fenotipo y genotipo

del autismo, sus relaciones familiares expresadas en estilos de vida, bajo la lógica general
de las condiciones económicas de la sociedad con sus relaciones políticas y culturales (2, 6).

Partimos desde esta perspectiva teórica para comprender el modo en el que las personas
autistas se insertan en el mundo social, con sus lógicas estructurales ligadas a su inserción
social, para entender su integralidad y movimiento acompañante terapéutico (20).

El análisis parte de la dimensión general para mostrar cómo los procesos sociohistóricos
de la concepción del autismo están ligados a políticas o a intereses económicos, sin tomar en

cuenta las numerosas investigaciones que revelan la relación entre los procesos destructivos
del metabolismo sociedad-naturaleza, como el autismo por polución acompañante terapéutico (21), por contaminación

de plomo (22), de pesticidas (23), por contaminantes químicos acompañante terapéutico, (24), por metales pesados (25);
incluso se debate sobre la relación entre el cambio climático y el autismo (26).

Desde la epidemiología crítica, la dimensión general subsume los modos de vida de una

población en relación con su inserción social, a través de las posibilidades de acceso a los
bienes de consumo, a la salud, a la educación, a la inclusión social acompañante terapéutico. Según algunos estudios,

la prevalencia de casos de autismo se ubica en clases sociales altas, dada la imposibilidad de

acceso a los servicios de salud por parte de las personas de escasos recursos económicos (27).
Posteriormente, se constató que el autismo acompañante terapéutico tenía una alta prevalencia también en población

de acceso económico limitado. Sin embargo, es llamativo que en esta población la discapacidad intelectual es más elevada ante la presencia de autismo, junto con otras comorbilidades acompañante terapéutico.
(14, 15).
Otra evidencia se encuentra en la validez de las investigaciones. El estudio realizado por

Mayada et al. refiere que las investigaciones sobre autismo en los países de baja rentabilidad
no cuentan con una rigurosidad científica (28). Esta aseveración abre numerosos interrogantes dentro del campo del diagnóstico del autismo, donde se ha pretendido utilizar dos instrumentos considerados gold standard para la comunidad científica, el adir (29) y el ados (30),

cuya licencia de acompañante terapéutico uso se adquiere por medio de una certificación con costos muy elevados.
Esta realidad ha provocado que, en los países de baja rentabilidad, los instrumentos

diagnósticos sean aquellos ofrecidos por medio de internet, que no cuentan con la rigurosidad
esperada (31). Lo planteado muestra que el tema del espectro autista no puede ser abordado

como un fenómeno individual, desde las nociones positivistas de la epidemiología clásica
de la exposición como agente, y del riesgo como un hecho contingente (17). Se promueve
entonces un cambio de concepto, salir de la concepción de trastorno para asumir al autismo

como una condición de vida, una forma diferente de ser y estar en el mundo (32).
Siguiendo estas consideraciones, la presente investigación aporta datos a fin de abordar
el autismo desde un enfoque biopsicosocial para la generación de respuestas integrales y programas de concienciación ciudadana, entre otros. La determinación social es una propuesta
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teórica analizada desde las corrientes de la medicina social y la salud colectiva latinoamericana, que permite una nueva forma de comprender y explicar el mundo, su complejidad, y
reconocer la realidad formada por tres dominios, descritos a continuación (33).
Dominio general

Analiza la sociedad, su lógica y organización, así como los servicios que se explicitan a través de elementos de orden político, y que posibilitan un Estado garantista e incluyente en
derechos, mediante políticas públicas, inversión económica, dentro de la estructura social.
Para esto, es indispensable comprender cómo las estructuras de poder pueden determinar los rasgos saludables o malsanos de los modos de vivir de una sociedad, según la clase

social, género y condición étnica.
Sistemas de poder que van a determinar el modo de ver el autismo, lo que directamente
incidirá en la forma de afrontarlo, fabricando medicamentos, generando miedos por el

aumento exponencial de casos de autismo, las posibilidades de acceso para el diagnóstico y
tratamiento. Por este motivo, para evidenciar en cierta manera cómo la lógica de la acumulación, dominación, provoca procesos malsanos que benefician a sectores económicos de
alto poder, se hacen algunas referencias de investigaciones.

En lo que se refiere a acompañante terapéutico la correlación del autismo y el índice de inserción social, los datos
hallados son mínimos. Un estudio realizado a niños autistas y trastornos del neurodesarrollo evidenció que, en Estados Unidos, la prevalencia es mayor cuando aumenta el nivel

socioeconómico. En el nivel socioeconómico bajo, la prevalencia fue del 0.70, y del 1.25 en
el nivel más alto (34). No obstante, los resultados de acompañante terapéutico no se consideran muy seguros, dado que
estos tienen una relación con la disponibilidad de los servicios y los métodos de detección.

En lo que se refiere a la prevalencia del autismo por situación étnica, las investigaciones son

muy antiguas y la población estudiada es escasa. En Suecia, el 27% de los casos estudiados
tenía un progenitor extranjero (15), dato que generó la discusión sobre la contribución de los
factores genéticos prenatales y de otro tipo para el autismo en la población inmigrante (35).

Otro estudio en Texas (Estados Unidos) evidenció que hay mayor prevalencia de autismo en

los niños blancos que en los niños negros e hispánicos, y que en el nivel más alto de ingresos
había seis veces más prevalencia de autismo que en el nivel más bajo (36). Sin embargo, según

un estudio de prevalencia global del autismo, en el que se analizaron publicaciones de todo el
mundo, refieren que no hay diferencia por región geográfica, grupo étnico o factores socioeconómicos (37). Hay que subrayar que en esta publicación se descartaron los estudios efectuados

en países de mediano y bajo ingreso por no contar con elementos metodológicos consistentes,
por lo tanto, aún no se conoce la realidad del autismo en estos países (28). Muestra de ello es la
inversión económica de los países de altos ingresos (norte de Europa, Japón, Estados Unidos)

en relación con los de bajos ingresos con respecto al tema del autismo, que es de 10 a 90 (28).
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En un análisis realizado en 2008, se reveló que los gastos en los que incurren los padres
con hijos autistas son de 4 a 6 veces mayores que los de aquellos sin esta condición incluyendo acompañante terapéutico(38).
En una investigación hecha en Hermosillo (México) en 20

00, ya se hacía referencia a los

recursos limitados para las personas autistas, la forma de diagnosticar, la falta de recursos
económicos, educativos y sociales (39, 40).

Las cifras publicadas en 2012 por el Center for Disease Control and Prevention (cdc) dieron
cuenta de que los niños/as diagnosticados/as con autismo e

n catorce Estados estadounidenses

ascendían a 113 por 1000; es decir, 1/88, lo que demostró un incremento del 23% en relación
con registros del año 2006 (28), y de un 78% entre 2007 y 2010. Esto alarmó a la población,

incluso al cdc (41) y otras organizaciones estadounidenses, como Autism Speak, que hablaron
de una posible epidemia de autismo (42). Al tiempo que la Organización Mundial de la Salud
(oms) anunció que la mediana de prevalencia estimada en el mundo era de 62/10000, casi
un 1% de la población global.

En países como China, la prevalencia de autismo creció diez veces en los últimos 20 años,
con más de un millón de niños/as con esta condición. De igual manera, un reporte analítico

de Estados Unidos y China determinó que “factores ambientales, químicos y biológicos se

muestran como responsables” (43, 44). En tanto, otros países como Japón hicieron un llamado
a “explorar los factores genéticos, así como también los factores ambientales para aclarar la

patología de los desórdenes del autismo” (45). Otros análisis han profundizado en la relación
entre contaminantes del aire, materia particulada y el desorden del espectro del autismo (46).

Estudios actuales vinculan la contaminación ambiental con el ea (47), por polución (48), como
producto de intoxicación con los metales pesados (49, 50), por glifosato (51), pesticidas (52)
y contaminación electromagnética (53).

Dominio particular
Partiendo del análisis del dominio general, se muestra la existencia de una autonomía relativa en los modos de vida de la población, pues esta subsume las relaciones estructurales acompañante terapéutico
económicas, lo que determina las posibilidades de acceso a la atención en salud, educación,

vivienda, la ubicación territorial, así como los procesos destructivos debido a exposiciones
de tipo físico, químico, biológico, psicoafectivo, electromagnético, estrés laboral, al igual que

la construcción de la subjetividad, el conocimiento, o las percepciones acerca del autismo.

Como se explicó en el dominio general, se trata de un proceso multidimensional, que

pone en interacción los aspectos generales con los espacios particulares e individuales. Un

sistema caracterizado por relaciones de poder en las que interviene lo político y lo económico,

manifestada en la vida cotidiana y que produce una asimetría social dada por las relaciones
de clase, género y etnia. El proceso de subsunción, en tanto, guarda relación entre lo biológic

o y lo social en forma dialéctica y metabólica, y vincula a las personas con la naturaleza a
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través de la producción, los modos de vida, donde se producen transformaciones constantes
y mutuas entre la persona y el ambiente (19); condiciona o incide en el fenotipo y genotipo,
es decir, en la dimensión singular del individuo (54, 55).

En tanto, Delobel-Ayoub (56) afirma que la prevalencia de autismo es superior en niños/
as que viven en la pobreza, ubicados principalmente en el cuarto y quinto quintil, con menor

ingreso familiar (44, 45, 46); así como también se encontró un número elevado de niños autistas en la población de inmigrantes y de familias monoparentales, al igual que en población

desocupada (57) y con acompañante terapéutico o poco estudio. Otras investigaciones refieren que en la clase social más
alta (mayor ingreso mediano de la familia) el autismo es significativamente mayor; y hay que
resaltar que en esta población el autismo no está acompañado de discapacidad intelectual,

como en el caso de los niños autistas que pertenecen a una clase social baja (27); aunque otros
estudios asocian las posibilidades diagnósticas con las posibilidades del medio social (58).

A estos elementos debemos agregar numerosos análisis causales de tipo ambiental y
contaminación por pesticidas, por el cambio climático, que son vinculados al crecimiento de
la prevalencia de autismo (48, 49). Todos estos procesos terminan siendo destructivos para

los modos de vida de una población. No obstante, es importante reconocer que los soportes

colectivos son procesos protectores, ya que en muchos países han sido los propios padres
quienes han impulsado investigaciones, han exigido políticas y mejoras en la atención de
sus hijos (50, 51, 52).
Dominio singular
Esta dimensión analiza las condiciones personales según sexo, edad, antecedentes familiares,

las condiciones de salud al momento del nacimiento, el proceso diagnóstico y el acompañamiento terapéutico de las personas autistas.
Las investigaciones más recientes afirman que existen alteraciones en el genotipo de las

personas autistas; sin embargo, los resultados no pueden ser generalizados a toda la población (53, 54, 55). En cuanto al fenotipo, hay un consenso sobre las principales características

que determinan si una persona está dentro del espectro autista o no. Características que se
centran en las problemáticas de la comunicación y relación, las conductas inflexibles, las
alteraciones sensoriales (59, 60, 61).

Materiales y métodos
Para los propósitos de este trabajo, se llevó a cabo un estudio transversal, con diseño
caso-control y componentes cualitativos, basados en la epidemiología crítica, apoyado en
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las herramientas analíticas de la determinación social de la salud. Las técnicas de recolección de información fueron la encuesta, la entrevista semiestructurada y la observación.

El estudio incluyó a 69 niños de ambos sexos con diagnóstico de autismo o síndrome de
Asperger y 91 neurotípicos, con edades comprendidas entre los 2 y los 12 años, provenientes de las ciudades de Guayaquil y Quito, étnicamente autodefinidos como mestizos, y de

diferentes clases sociales.
La muestra de Guayaquil se ubica geográficamente en la zona de relleno del brazo de mar
Estero Salado, parte de una zona considerada como suburbio de Guayaquil. Allí se asientan

barrios e industrias, lugar donde se juntan los desechos tóxicos, aguas negras y basura acumulada de la población de ese sector, lo que genera gases nocivos y contaminación del agua
utilizada para el consumo humano. En Quito, la población en estudio se situó principalmente
dentro del radio urbano de la ciudad, que se asienta en los Andes a una altura de 2850 metros,

con un clima primaveral durante todo el año.
Los casos del grupo clínico (autismo) fueron obtenidos mediante búsqueda activa,
usando la técnica de bola de nieve, partiendo de datos proporcionados por el Ministerio de

Salud Pública (msp), así como de las asociaciones de padres y otras organizaciones de apoyo

a personas autistas en el país. Los individuos provinieron de Quito y Guayaquil, ciudades
que, por referencias del msp, concentran la mayor proporción de casos (62).

Los participantes del grupo control fueron obtenidos mediante búsqueda activa en las

mismas instituciones educativas a las que asisten los niños autistas, y en familias referidas
por instituciones de apoyo y asociaciones. Luego de mantener reuniones explicativas en

torno a los objetivos y procedimientos del estudio, los padres firmaron un consentimiento
informado.
Con este proceso, se obtuvo una lista de 80 posibles casos y otros 80 probables de control,
dividido en el 50% para Quito y el 50% para Guayaquil, tanto de casos como de controles. A

esta muestra total, se le aplicó la entrevista diagnóstica y la observación clínica especializada.2
En lo que se refiere a los casos, se pudo constatar que, en Quito, el diagnóstico confirmatorio de autismo se tuvo en 29 casos, mientras que en Guayaquil fue de 40. Así, del total de la

muestra, fueron confirmados 69 casos con autismo, y 11 de los niños referidos con autismo
no tuvieron confirmación de su diagnóstico inicial. En lo que se refiere a los controles, se

constató que en el 100% de los evaluados, tanto en Quito como Guayaquil, su condición fue

de neurotípicos.
2 Para la confirmación diagnóstica, se empleó el ADI-R, herramienta para entrevistar a los padres o
cuidadores de personas con posible diagnóstico de autismo (34) y el ADOS2 o Escala de Observación
para el Diagnóstico del Autismo, enfocada en la evaluación de los niños y niñas con sospecha de
autismo (35).

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Para los indicadores de la determinación social de la salud, se aplicaron los instrumentos
Cuestionario de Inserción Social (Insoc)3

y Cuestionario del Estado de la Situación del Autismo

(cesa), cuestionarios de encuesta estructurados, con preguntas cerradas y precodificadas, que

fueron aplicados a padres o cuidadores, tanto casos como controles, mediante visita directa

a los hogares o instituciones educativas. Las entrevistadoras fueron personas con formación
superior en Fonoaudiología y Psicología, debidamente capacitadas en el tema y entrenadas

en el manejo de los instrumentos.
El Insoc, adaptado del instrumento desarrollado por Jaime Breilh, analiza la categoría

clase social y sus diversos modos de vida. El cesa (31) levanta indicadores de la situación de
la persona autista, el diagnóstico, los soportes educativos y el tipo de acompañamiento terapéutico. Adicionalmente, se realizaron entrevistas a expertos, representantes de instituciones
públicas, personeros de las asociaciones de familiares y adultos autistas. La observación

directa aportó a la caracterización de los espacios de vida, educación y tratamiento de la

población infantil autista incluida en la muestra.
Los propósitos del estudio fueron identificar las condiciones y las características diferenciales de las familias de niños con y sin autismo; analizar cómo estas condiciones están
presentes con mayor o menor fuerza en los casos y en los controles, para profundizar en el

conocimiento de la situación de los niños autistas en el país; evaluar los procesos protectores
y destructivos que los rodean, y levantar hipótesis para ser confrontadas en futuros estudios;

Y conocer cómo se manifiestan las características de los niños/as autistas de la muestra,
según los modos de vida.
Las variables para caracterizar los modos de vida de las familias arrojaron información

sobre cinco elementos: a) inserción social; b) espacio del consumo y reproducción social;
c) construcción de la subjetividad, conocimiento y conciencia; d) soportes sociales; y
e) metabolismo sociedad-naturaleza.

Para la categorización por fracciones del factor inserción social de las familias, se consideró la ocupación del principal responsable económico, la propiedad de los medios de

producción, la función que realiza y la fuente principal de ingresos, el ingreso mensual, las
dificultades económicas, las condiciones de vivienda y hacinamiento.
En el espacio de reproducción social, se indagó el acceso a servicios de salud —general

y específico para diagnóstico y acompañamiento terapéutico especializado; itinerario de
diagnóstico y terapia, costos de diagnóstico y terapia— y dificultades en el acceso a educación
inclusiva.

El indicador de la construcción de la subjetividad seleccionado fue la autoevaluación
de los padres y cuidadores sobre su conocimiento respecto al tema del autismo, así como en
3 Instrumento Insoc, desarrollado por Jaime Breilh y adaptado por la autora. Sistema de información
sobre la inserción social.

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las opiniones de los padres/cuidadores sobre cuál debe ser la acción prioritaria del Estado,
relativa al tema del autismo.

La presencia de soportes colectivos, como procesos protectores, se expresa en el tipo
de familia (biparental/monoparental), acciones afirmativas en la escuela y pertenencia a

organizaciones sociales de apoyo a las personas autistas.
En la dimensión del metabolismo sociedad-naturaleza, los indicadores se refieren a la
exposición a contaminantes durante la gestación de niños diagnosticados posteriormente

como autistas, otros peligros —tanto laborales como domésticos—, además de las características ambientales de los territorios de vida.
En el dominio singular, se levantaron indicadores sobre el fenotipo y genotipo de los

niños y niñas con diagnóstico de autismo: antecedentes familiares, comorbilidades, signos
de alarma temprana, entre otros aspectos.
El análisis estadístico de las encuestas se centró en identificar las condiciones y características diferenciales de las familias de niños y niñas con y sin autismo para analizar cómo

estas condiciones están presentes con mayor o menor fuerza en los casos y en los controles,
evaluar los procesos protectores y destructivos que los rodean y levantar hipótesis para

ser confrontadas en futuros estudios. Para el efecto, se realizó un análisis de contingencia,
con contraste de las proporciones de los indicadores de modos de vida, y sus intervalos
de confianza, por diferenciales según territorio (ciudad de residencia) y fracción social.

Adicionalmente, se efectuaron las pruebas de diferencia de proporciones (prueba z o prueba
exacta de Fisher) para contrastar las características individuales de los niños y niñas entre
los grupos de estudio y control,

con sus or respectivos. El análisis se realizó íntegramente
con ibm spps versión 23.
Las entrevistas y la observación directa aportaron a la caracterización de los espacios
de vida, educación y tratamiento de los niños autistas en la muestra.
Para llevar adelante la investigación, se trabajó en cooperación con el msp a través de los

centros de rehabilitación integral especializados de Quito y Guayaquil, la Fundación Creer

de Guayaquil, y a través de un convenio suscrito con la Asociación de Padres y Amigos para
el Apoyo y Defensa de los Derechos de las Personas con Autismo (apada).
El diagnóstico confirmatorio fue realizado por tres profesionales certificados en el uso

del ADI-R y ADOS2, en ambientes acogedores y bien iluminados, sin distracciones, y con el
equipo requerido para la observación a los niños y niñas.

Extracto de un congreso sobre los acompañantes terapéuticos en la frontera

Dispositivos de frontera Silvia Resnizky1 El nombre de este Congreso2 es claro y elocuente. Efectivamente, el Acompañante Terapéutico tiene presencia en los márgenes donde la gente sufre, en las fronteras, allí donde hay que inventar dispositivos para poder hacer frente a situaciones extraordinarias. Pensamos que cada dispositivo ilumina zonas diferentes del entramado vincular y se construye en un trabajo conjunto y en colaboración. No está preconfigurado ni es fijo, puede variar en función de una regla inmanente. La clave de la validación se encuentra en la lectura a posteriori de sus efectos. Un “entre dos acompañante terapeutico o más de dos” que

habilita la producción de aperturas inéditas. Los dispositivos clínicos son construcciones conjuntas a veces del analista con el paciente; otras veces surgen desde el equipo terapéutico donde el vínculo es el que va haciendo aparecer las diversas figuras del dispositivo. Es decir, que el dispositivo es un producto del vínculo que, a diferencia del encuadre, no lo precede.”3 El acompañamiento terapéutico como dispositivo, es parafraseando a Gilles Deleuze, como un ovillo, es algo que preanuncia más de un destino posible. Un ovillo, podría ser, por ejemplo, un abrigo en potencia. acompañante terapeutico Tiene por delante la posibilidad de transformarse en algo nuevo.

Pero la trama de la malla no está en el origen, hay que tejerla. 1 Psicoanalista, Co-Directora de la Maestría de Familia y Pareja del Instituto Universitario de Salud Mental (IUSAM) de APdeBA. resnisilvia@gmail.com 2 Clínica de las fronteras, Caminos del AT en lo cotidiano. X Congreso Internacional, XI Iberoaméricano y XI Congreso Argentino de Acompañamiento Terapéutico. Octubre, 2015 3 Mauer, S., Moscona, S., Resnizky, S. (2001) Psicoanalistas. Un autorretrato imposible. Ed. Lugar. Buenos Aires 2001. Lo vincular La clínica de los tratamientos multipersonales, con acompañante terapeutico escenas dramáticas jugadas en la vincularidad, impuso la necesidad de nuevas conceptualizaciones, crear nuevas herramientas.

Voy a referirme en particular a la noción de vínculo que tal como lo entendemos está ligado a la lógica del Dos y a la idea de devenir. Lo vincular, la vincularidad ha sido nuestro leit motiv desde el inicio. Vuelvo a este concepto porque es paradigmático. Acompañamiento alude a vincularidad. El primer capítulo de nuestro primer libro aquel “Manual Introductorio…”4 se llamaba “Contra la enfermedad como delito” y allí hablábamos de la importancia de descubrir el sentido de los acompañante terapeutico síntomas que de otro modo eran rápidamente catalogados como enfermedad mental, lo que daba lugar a la clásica escisión entre

sanos y enfermos. Destacábamos el contexto familiar y social en el cual se inscribían los síntomas, afines con la corriente de la Antipsiquiatría representada entonces por Ronald D. Laing, David Cooper y Franco Basagila, por nombrar solo algunos. Estas ideas fueron enriquecidas por los aportes y desarrollos de la teoría vincular propia del Río de la Plata. Enrique Pichon Rivière desarrolló la idea de vínculo, Willy y Madeleine Baranger hablaron de la situación analítica como acompañante terapeutico campo dinámico. Entendían el análisis como “el encuentro profundo de dos subjetividades intensamente comprometidas en la tarea de promover las transformaciones psíquicas del analizando. Dos

personas, analista y paciente, indefectiblemente ligadas y complementarias mientras está durando la situación analítica, e involucradas en un mismo proceso dinámico”.5 Se destaca en este escrito la importancia de la participación del analista y de la contratransferencia como instrumento técnico; la relevancia del lenguaje corporal y la comunicación emocional. Esta idea de campo revolucionó en su momento el modo de entender la situación analítica, el analista ya no era solo acompañante terapeutico una pantalla en la cual el paciente proyectaba su mundo interno sino que intervenía 4 Mauer S., Resnizky S. Acompañantes terapéuticos y pacientes psicóticos. Manual introductoria a una estrategia clínica.

Editorial Trieb. Buenos Aires. 1985. 5 Baranger M y W. (1961-1962) ‘La situación analítica como campo dinámico’, Revista Uruguaya de Psicoanalisis. IV, 1, 3- 54. como persona, como subjetividad comprometida, con sus deseos y con su propio inconsciente. El concepto de contratransferencia desarrollado en ese momento por Heinrich Racker ha sido muy trabajado a partir de allí. Nos enfrentamos hace algunas décadas al hecho de acompañante terapeutico que el abordaje vincular no puede ser considerado como una mera ampliación del dispositivo; requiere de la transformación y complejización de los conceptos psicoanalíticos clásicos. “La clínica vincular conmueve el edificio psicoanalítico del dispositivo bipersonal.”6

. A diferencia de algunos desarrollos de las teorías intersubjetivas, la idea de vínculo a la que adherimos sostiene que ambos polos de la relación son pasibles de ser transformados por el vínculo aunque exista asimetría. No solo la madre inscribe en el aparato psíquico del bebé sino que el bebé puede también realizar nuevas inscripciones en el aparato mental acompañante terapeutico de la madre. Preferimos referirnos a producción de subjetividad y no a sujeto ya que esta concepción nos remite con más precisión al movimiento y a la multiplicidad de las fuerzas en juego. El acompañamiento terapéutico como instancia de subjetivacion

A partir de estas ideas se produce una incesante búsqueda de sentidos. Al habilitar “nuevos territorios existenciales” 7 surgen nuevas instancias de subjetivación. Encuentros significativos pueden producir nuevas marcas ya que el proceso de subjetivación continúa a lo largo de toda la vida. Queda cuestionada la idea de identidad lograda, de esencia, de estructura, para acompañante terapeutico pensar en términos de transformaciones, de variabilidad y fluidez. No habría entonces un único origen posible del sujeto ni todo quedaría ya fijado en los cinco primeros años de la vida. 6 50 Aniversario. Pensamiento vincular. Un recorrido de medio siglo. Asociación de Psicología y

Psicoterapia de Grupo. Ediciones del Candil. Buenos Aires. 2004, pág. 83. 7 Méndez M.L. Procesos de subjetivación, Ensayos entre Antropología y Educación. Editorial La Hendija. Entre Ríos. 2011. La subjetividad no puede ser reducida a lo individual, su producción es siempre social y colectiva. La visibilización de las políticas de acompañante terapeutico subjetivación no es tarea sencilla, ya que habitualmente las formas sociales y los modelos hegemónicos se naturalizan y se presentan como eternos. Las distintas concepciones del trastorno mental no son ingenuas, reflejan una manera de pensar al hombre y su relación social. Entendemos que en los padecimientos psicopatológicos que afectan

a un sujeto se juegan los conflictos de su época y no solamente su historia personal. “La idea de que la subjetividad se produce, se modela, se recibe y se consume, necesariamente la introduce en el devenir y desde el vamos la considera histórica, lo acompañante terapeutico cual significa que sufre mutaciones y que no puede pensarse o presuponerse que la humanidad siempre actuó de tal o cual manera y que por consiguiente lo seguirá haciendo…Toda subjetivación implica el pliegue de sistemas de representación, de percepción, de sensibilidad, que no tiene nada que ver con categorías naturales y universales, son híbridos de

cada espacio-tiempo creados por las distintas culturas.”8 . La idea es deconstruir categorías consideradas inmutables para dar visibilidad a las políticas de subjetivación que las legitimaron. El sujeto no es un ser acabado, va deviniendo en las interacciones. Estamos frente acompañante terapeutico a un cambio de paradigmas que afecta al modo de convivir y de crear sentidos. Pensamos en un psiquismo abierto, en constante producción, en una subjetividad que no cesa de producirse en el vínculo con los otros. El acompañamiento terapéutico como dispositivo se ofrece como otra instancia de subjetivación no solo para el paciente sino también para el acompañante. “La

logica del dos” Lo vincular entendido desde esta perspectiva nos remite a otras lógicas. Isidoro Berenstein y Janine Puget llamaron “la lógica del Dos”, al espacio de intercambio y encuentro-desencuentro entre dos o más sujetos, acompañante terapeutico encuentro que tiene algo inédito, impensado antes. A lógica del Dos se liga la idea de devenir, lógica del devenir distinta a la lógica identitaria. La multiplicidad, las infinitas variaciones del contexto forman parte de estas consideraciones. Lógicas heterólogas, diferentes, inéditas surgen a partir de estas conceptualizaciones. De esta manera se pone de manifiesto el rigor y la validez intrínseca de lógicas alternativas a la

lógica causal y determinista. Lógicas paradojales, lógicas suplementarias, lógicas de la complejidad y de la diversidad. En la escena vincular algunas cuestiones se representan y otras se presentan, de ahí acompañante terapeutico la idea de coexistencia de diferentes lógicas. Esto permitió entender, entre otras cosas, la paradoja de que lo uno y lo múltiple que operan en simultaneidad. Una perspectiva privilegia lo invariante y la otra el movimiento y la transformación. Lo importante es poder soportar esa tensión que no se resuelve entre lo identitario y lo acontecimental, entre la lógica del Uno y la del Dos, entre el sujeto constituido y

la idea de producción continua de subjetividad y es justamente esa tensión entre lo ya instituido y lo nuevo la que da lugar a la acompañante terapeutico “infinita creación de la vida, del pensar y del sentir”.9 El trabajo en la frontera con personas sufrientes lleva a la necesidad de crear permanentemente dispositivos a medida que favorezcan la posibilidad de armar lazos, de identificar lo que Didi Huberman10 llama la zona de supervivencia de las luciérnagas. Dice el autor que justamente cuando hay razones para el pesimismo es aún más necesario abrir los ojos en medio de la noche y ponerse a

buscar luciérnagas. “La danza de las luciérnagas” es la cosa más frágil y fugaz. Las tenues luces intermitentes, si bien acompañante terapeutico son resplandores pasajeros en medio de las tinieblas, nos iluminan, favoreciendo la posibilidad de encontrar el lugar adecuado y el momento preciso donde el tejido de alguna red vincular se haga posible. Los vínculos abren a un mundo nuevo cada vez. Muestran “que siempre hay uno a quien hablar, uno de quien aprender, alguien a quien amar, al menos uno que valga la pena”.11 9 Méndez M.L. Idem. 10 Huberman D. Supervivencia de las luciérnagas. (2009) Abada Editores. Madrid 2012.

11 Accarini I. Invenciones. Psicolibro. Buenos Ares. 2011. Caminos, fronteras, barreras para el AT: documentos acompañante terapeutico de viaje Pablo Dragotto1 Hay un fragmento de la novela El palacio de la luna, de Paul Auster que siempre me pareció que describe una situación muy común en el inicio de un acompañamiento terapéutico. La escena dice así: La primera vez que vi a Thomas Effing, me pareció la persona más frágil que había visto en mi vida. Todo huesos y carne temblorosa, estaba sentado en su silla de ruedas cubierto de mantas escocesas, el cuerpo derrumbado hacia un lado como un minúsculo pájaro

roto. Tenía ochenta y seis años, pero aparentaba más, cien acompañante terapeutico por lo menos, una edad incontable, si es que eso es posible. Todo en él era amurallado, remoto, como de esfinge, por su impenetrabilidad. Dos manos retorcidas y llenas de manchas de vejez agarraban los brazos de la silla y de vez en cuando aleteaban, pero ésa era la única señal de vida consciente. Ni siquiera se podía establecer un contacto visual con él, porque Effing era ciego, o al menos fingía serlo, y el día en que fui a su casa para la entrevista llevaba dos parches negros sobre

los ojos. (…) Fue una acompañante terapeutico mujer quien abrió la puerta del piso. (…) Una vez que se aseguró de que yo era el señor Fogg que había llamado para concertar una cita a la una, me tendió la mano y me comunicó que ella era Rita Hume, enfermera y ama de llaves del señor Effing durante los últimos nueve años. Mientras tanto me miraba de arriba abajo, examinándome con la descarada curiosidad de una mujer que viera por primera vez a un marido encargado por correo. Sin embargo, había algo tan franco y amable en esas miradas que no me

acompañante terapeutico ofendí. (…) Era uno de esos enormes pisos del West Side con largos pasillos, puertas correderas de roble entre las habitaciones y abigarradas molduras en las paredes. Había una densa mezcolanza victoriana y me resultó difícil absorber la repentina abundancia de objetos que me rodeaba: los libros, los cuadros, las mesitas, el revoltijo de alfombras, la confusión de maderas en la penumbra. A medio camino del recibidor, la señora Hume me cogió por un brazo y me susurró al oído: -No se desanime si actúa de una forma un poco rara. A veces se exalta, acompañante terapeutico pero eso no significa nada

en realidad. Lo ha pasado muy mal estas últimas semanas. El hombre que le cuidó durante treinta años murió en septiembre y ha sido muy duro para él adaptarse. Intuí que tenía una aliada en aquella mujer, y eso me daba una especie de protección contra cualquier cosa extraña que pudiera suceder… Effing estaba en su silla de ruedas en medio de la habitación (…) La señora Hume le anunció que yo había llegado. -El señor M. S. Fogg está aquí para la entrevista. Pero él no dijo una palabra acompañante terapeutico ni movió un músculo. Era una inmovilidad sobrenatural y mi

primera reacción fue la de pensar que estaba muerto. Sin embargo, la señora Hume me sonrió y me indicó con un gesto que me sentara en el sofá. Luego se fue y me encontré a solas con Effing, esperando a que rompiera el silencio. Tardó mucho rato, pero cuando al fin habló, su voz llenó la habitación con sorprendente fuerza. No parecía posible que su cuerpo pudiera emitir tales sonidos. (…)Por un momento, llegué a preguntarme si no habría un ventrílocuo escondido en alguna parte. acompañante terapeutico -Emmett Fogg -dijo el viejo, escupiendo las palabras con desprecio-. ¿De dónde sale ese nombre

de mariquita? -M. S. Fogg -respondí-. La M es la inicial de Marco y la S de Stanley. -Eso no lo mejora. En todo caso, lo empeora. ¿Qué va usted a hacer al respecto, muchacho? -No voy a hacer nada. Mi nombre y yo hemos pasado mucho juntos y con el tiempo le he cogido cariño. (…) Se inclinó hacia adelante, como para indicarme que la entrevista iba a empezar en serio. A pesar de los parches negros que llevaba acompañante terapeutico sobre los ojos, noté que dirigía su mirada hacia mí. -Contésteme, señor Fogg -dijo-. ¿Es usted un hombre de visión

clara? -Antes pensaba que sí, pero ya no estoy tan seguro. -Cuando tiene una cosa ante sus ojos, ¿es capaz de identificarla? -Generalmente, sí. Pero hay veces en que resulta bastante difícil. -¿Por ejemplo? -Por ejemplo, a veces tengo dificultad para distinguir a los hombres de las mujeres por la calle. Ahora hay tanta gente que se deja el pelo largo, (…) -Y cuando se encuentra mirándome a mí, ¿qué palabras le vienen a la acompañante terapeutico mente? -Diría que estoy mirando a un hombre en una silla de ruedas. -¿Un hombre viejo? -Sí, un hombre viejo. -¿Muy viejo? -Sí, muy viejo.

-¿Ha observado algo de particular en mi, muchacho? -Los parches que le tapan los ojos, supongo. Y que sus piernas parecen paralizadas. -Sí, sí, mis dolencias. Saltan a la vista, ¿no? -En cierto modo, sí. -¿Ha sacado alguna conclusión respecto a los parches? -Nada concreto. Mi primera idea fue que era usted ciego, pero en realidad eso no es lógico. Si una persona no ve, ¿por qué iba a molestarse acompañante terapeutico en taparse los ojos para no ver? No tendría sentido. Por lo tanto, se me ocurren otras posibilidades. Tal vez los parches oculten algo peor que la ceguera. Una espantosa

deformidad, por ejemplo. O puede que le hayan operado recientemente y tenga que llevarlos por prescripción facultativa. Por otra parte, también podría ser que esté parcialmente ciego y que la luz fuerte le moleste en los ojos. O que le guste llevar parches porque sí, porque le parecen atractivos. Hay muchas respuestas posibles a su pregunta. En este momento no dispongo de suficiente información para acompañante terapeutico decir cuál es la respuesta exacta. En el fondo lo único que sé con certeza es que lleva usted parches en los ojos. Puedo afirmar que están ahí, pero no sé el porqué. -En otras

palabras, no da nada por sentado -Puede ser peligroso. Sucede a menudo que las cosas son distintas de lo que parecen y uno puede meterse en líos por precipitarse en sus conclusiones. -¿Y mis piernas? -Esa pregunta me parece algo más sencilla. Por lo que se ve de ellas debajo de la manta, parecen estar atrofiadas, lo cual indicaría que acompañante terapeutico no las ha usado desde hace muchos años. En ese caso, sería razonable suponer que no puede usted andar. Quizá nunca ha podido andar. -Un viejo que no puede ver ni andar. ¿Qué piensa de eso, muchacho? -Pienso que ese

hombre depende más de otros de lo que quisiera. Effing gruñó, se recostó en su silla y levantó la cara hacia el techo. Durante los siguientes diez o quince segundos, ninguno de los dos hablamos. -¿Qué clase de voz tiene usted, muchacho? -preguntó al fin. -No lo sé. Cuando hablo no me oigo realmente. Las acompañante terapeutico pocas veces que he oído mi voz grabada en una cinta me ha sonado horrible. Pero, al parecer, a todo el mundo le pasa igual. -¿Puede hacer la distancia? -¿La distancia? -¿Puede hacer largos recorridos? ¿Puede usted hablar durante dos o tres horas sin quedarse

ronco? ¿Puede estar ahí sentado leyéndome en voz alta toda una tarde y que las palabras sigan saliendo de su boca? Eso es lo que quiero decir con hacer la distancia. -Creo que puedo, sí. -Como usted mismo ha observado, he perdido la vista. Mi relación con usted estará compuesta acompañante terapeutico de palabras, si su voz no puede hacer la distancia, no vale usted un comino para mí. -Comprendo. Effing se echó de nuevo hacia adelante, luego hizo una breve pausa, para aumentar el efecto dramático. -¿Le doy miedo, muchacho? -No, creo que no. -Pues debería dárselo. Si decido contratarle, aprenderá

lo que es el miedo, se lo garantizo. Tal vez no pueda ver ni andar, pero tengo otros poderes, poderes que pocos hombres han dominado. -¿Qué clase de poderes? -Poderes mentales. Una fuerza de voluntad capaz de moldear el mundo físico y darle la forma acompañante terapeutico que yo quiera. -Telequinesis. -Sí, si quiere llamarle así. Telequinesis. ¿Recuerda el apagón de hace pocos años? -El otoño de 1965. -Exactamente. Fui yo quien lo causó. Había perdido la vista recientemente y un día me encontraba solo en esta habitación, maldiciendo mi suerte. A las cinco aproximadamente me dije: Ojalá el mundo entero tuviera

que vivir en la misma oscuridad que yo. Antes de que pasara una hora, todas las luces de la ciudad se habían apagado. -Pudo ser una coincidencia. – Las coincidencias no existen. Esa palabra sólo la usan los ignorantes. Todo acompañante terapeutico lo que hay en el mundo está hecho de electricidad, tanto lo animado como lo inanimado. Hasta los pensamientos emiten una carga eléctrica. Si son lo bastante fuertes, los pensamientos de un hombre pueden cambiar el mundo que le rodea. No lo olvide, muchacho. -No lo olvidaré. (…) -Si le contrato, Fogg, probablemente llegará usted a odiarme. Recuerde que es

todo por su bien. Hay un propósito oculto en todo lo que hago, y no es usted quien ha de juzgarlo. -Intentaré tenerlo en cuenta. -Bien. Ahora acérquese y deje que le palpe los músculos. acompañante terapeutico No puedo permitir que un alfeñique me lleve por la calle, ¿verdad? Si sus músculos no sirven para eso, no vale usted un comino para mí.2 *** Tenemos en esta escena la demanda del paciente, la demanda familiar, lo cotidiano… ¿Cómo salirse de ese lugar pre asignado que incluye lo transferencial y al mismo tiempo lo excede? Encontramos también la observación que realiza el acompañante

del entorno del paciente, la búsqueda de señales para entender el mundo interno del sujeto. Y, sobre todo, el examen al que es sometido el acompañante: como dice Leonel Dozza, acompañante terapeutico cuando llegamos a la casa del paciente, la familia nos olisquea, nos huele tal como hacen los perros. Podemos percibir en esta escena la demanda explícita y la implícita, la aparición de lo delirante, la necesidad de aliados en el entorno, y, agregaríamos nosotros, la necesidad de un tercero que nos oriente y que nos permita no quedar atrapados en un lugar servil: una dirección del tratamiento, una supervisión, nuestro

espacio de análisis… El tema de este libro, Clínica en las fronteras. juega en la ambigüedad de su formulación con lo que dichas palabras despierten acompañante terapeutico en el imaginario del lector desde la polisemia de las mismas. Existen fronteras geográficas, fronteras sociales, fronteras de clases, fronteras disciplinarias, fronteras de la discapacidad o de la discriminación. El acompañante atraviesa las fronteras junto a su acompañado, actúa hacia el paciente pero también hacia lo social con sus intervenciones. El equipo de salud mental está inserto en lo cotidiano del paciente, en el barrio, en la calle, en la escuela. Pero también la realidad

social cotidiana de los pacientes/ acompañados se mete e invade la serenidad artificial de los consultorios. El campo se complejiza acompañante terapeutico en las lecturas e intervenciones posibles. Estamos ante las fronteras de una clínica que se amplía; ante las fronteras de los diagnósticos y las profesiones (psiquiatría, trabajo social, psicología, otras) que son atravesadas en su artificialidad por la realidad cotidiana que el acompañante porta consigo. Los caminos en lo cotidiano se relacionan con una actividad básica del at que es el caminar, el transitar, recorrer la ciudad, las instituciones, los barrios, las escuelas junto a su acompañado. Metafóricamente puede remitir

a los recorridos formativos, de estudio, de supervisión, de resistencia e insistencia que los at acompañante terapeutico recorren y transitan en el ejercicio de su labor y en su recorrido de capacitación constante. Fronteras y caminos como barreras, como delimitaciones necesarias, como señales a instaurar en un campo de trabajo que puede ser muy confuso y confusional. Un campo que se encuentra balizado por los poderes instaurados que disciplinan la subjetividad de todos pero en especial la de los enfermos psiquiátricos y los discapacitados, habitualmente relegados al lugar del abandono o la ignominia de la dádiva. Fronteras y caminos del at para

construir su rol sin dejarse arrastrar a las actuaciones transferenciales: acompañante terapeutico instrumentos para ejercer un rol en el marco de un equipo terapéutico para promover la subjetividad de sus acompañados. La ley. Hay leyes que intentan generar nuevas condiciones sociales y nuevas praxis. Tal es el caso de la ley de salud mental vigente en nuestro país. Asimismo, hay leyes que regulan y reconocen lo existente: es el caso de la ley de acompañamiento terapéutico, aún en discusión parlamentaria. La clínica de hoy, al menos en lo referido al abordaje de lo que no es la neurosis, no es solo la

clínica del consultorio o la acompañante terapeutico institución. Es una clínica ambulante, de los dispositivos móviles que incorpora lo que sucede en la calle, en la escuela, en el barrio. Clínica que va en búsqueda de esos sujetos segregados y aislados. Clínica que requiere de nuevos actores y nuevos dispositivos, entre ellos el acompañante terapéutico. Los acompañantes ya están. Están trabajando en la calle, en los buses, en los cines, en las plazas, en las aulas. Me parece que no necesitan reconocimiento. Hay una sociedad de miles de usuarios y familiares de usuarios de salud mental que los reconocen cotidianamente. Son los

acompañante terapeutico sistemas de administración de la salud los que están teniendo el problema de qué hacer con la insistente demanda social para que se reconozca adecuadamente el trabajo de los at. Nos encontramos en un momento crucial en relación al reconocimiento y a la legitimación de la profesión de acompañante terapéutico. La reciente creación de la Tecnicatura Universitaria en Acompañamiento Terapéutico en la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Córdoba constituye un hito insoslayable en la historia del acompañamiento terapéutico, que se suma a las carreras que existen en el ámbito privado. Los estudiantes acompañante terapeutico de la UNC tendrán la

oportunidad de cursar esta carrera de manera gratuita con prácticas pre-profesionales que les permitan formarse adecuadamente para prestar un servicio necesario para tantas personas y para la comunidad. Los usuarios de servicios de salud mental y la sociedad en general contarán con el respaldo que implica una formación universitaria para los futuros técnicos en AT. Estos cumplen funciones de gran responsabilidad y delicada atención a lo singular de cada paciente y cada familia. Los cambios recientes en la legislación vigente (nuevo código civil, leyes de salud mental) instalan al sujeto acompañante terapeutico de derecho como centro de las políticas públicas, exigiendo a

las autoridades y a los sistemas de salud la implementación de dispositivos de atención de las diversas enfermedades y condiciones que sean respetuosos del estilo de vida de los sujetos, que no alteren su cotidianeidad y que se lleven a cabo en la comunidad prescindiendo del aislamiento. El Acompañamiento Terapéutico es uno de tales dispositivos intermedios, que posibilita abordajes ambulatorios a través de la contención vincular en la vida cotidiana en articulación con otros profesionales de la salud, instituciones de salud, educativas, etc. Ha demostrado acompañante terapeutico su eficacia en la disminución de internaciones y de la duración de las mismas en

el tratamiento de personas con patología mental severa, así como la disminución de recaídas y de abandonos de tratamiento. Posibilita la continuidad de procesos de integración escolar de personas con discapacidad y/o problemas de salud mental. Falta el reconocimiento legal de esta profesión en todo el país y en la provincia de Córdoba en particular. Se ha logrado en otras provincias argentinas. Los proyectos de ley a nivel provincial y nacional están esperando el debate legislativo y su sanción por acompañante terapeutico la Legislatura provincial y el Congreso Nacional respectivamente. Ahora, hacia adentro del campo del AT, hacia los acompañantes, lo que

es una preocupación para mí es observar que muchos acompañantes se lanzan a la práctica sin estar advertidos de los riesgos que implica, ni apertrechados con los recursos necesarios, que no son –a mi entender- solamente la adecuada formación, sino la convicción de que no es un trabajo que pueda realizarse solo. El dispositivo es complejo y múltiple. Tiene que haber otros. Necesitamos haber transitado por la psicoterapia personal. Es preciso supervisar de vez en acompañante terapeutico cuando. Tenemos que trabajar en equipo. Aprender a reconocer nuestros límites. Articular con otros. Para no quedar atrapados en la trama transferencial, vincular y cotidiana

de nuestros pacientes. Cuando eso sucede empezamos a responder desde el sentido común, con actuaciones transferenciales y reproduciendo mecanismos de poder y segregación con nuestros pacientes. O huimos espantados. espantados.

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