No siempre es fácil lidiar con los cambios de la tercera edad. Aparecen nuevos problemas de salud, uno está más cansado, y ves como de a poco vas perdiendo a tus seres queridos. 

Es natural sentirse triste o dolido después de recibir malas noticias. Pero cuando hablamos de depresión en adultos mayores, no nos referimos a un tipo de tristeza. 

Si gran parte del día tenés pensamientos negativos. O te sentis decaído sin tener motivos aparentes. Puede ser que si estés deprimido. 

¿Triste o deprimido?

Cuando hablamos muchas veces las usamos como si fueran casi lo mismo o como si estar deprimido fuera estar muy triste. Es muy común decir “me siento deprimido” como si fuera un sentimiento. 

La depresión es una enfermedad donde te sentís triste la mayor parte del tiempo aún cuando no sabés ni por qué.  Hace que dejes de disfrutar lo que antes sí y que abandones muchas actividades importantes o dejes de ver a tus seres queridos.

Como es una enfermedad la tiene que diagnosticar un médico especializado en salud mental. 

Señales de que podrías estar deprimido

Se da por sentado que los adultos mayores se sienten cansados, tristes o con dolores. Por lo que la depresión en la tercera edad, muchas veces no llega a diagnosticarse. Además muchas enfermedades también tienen síntomas parecidos.

  • Dejas de ver a tus amigos
  • Tenés fatiga o menos energía
  • Te cuesta más concentrarte, recordar detalles o tomar decisiones.
  • Te despertás muy temprano o dormís demasiado.
  • Perdés las ganas de comer o comés en exceso si antes no lo hacías
  • Te sentís inquieto o irritable. 
  • Te dejan de interesar o dar placer actividades que antes disfrutabas. 
  • Tenés dolores y molestias físicas, como dolor de cabeza, calambres o problemas digestivos sin motivo físico y que no se van con tratamiento. 
  • Te sentís triste, ansioso o «vacío» la mayor parte del tiempo.
  • Perdiste la esperanza o te sentís pesimista
  • Sentís culpa, falta de auto-estima e impotencia
  • Pensás en la muerte o el suicidio. O Intentaste suicidarte.

Si te identificás con varios de estos síntomas, buscá ayuda médica para un mejor diagnóstico. El tratamiento puede incluir terapia o medicación. Puede ser que necesites un cuidador a domicilio para que te ayude a recordar tomar los medicamentos o te lleve a terapia. O un acompañante terapéutico para ayudarte a salir de esa depresión.

¿Puedo prevenirla?

La mayoría de las enfermedades de la vejez son prevenibles cuidando bien de tu cuerpo y  si aprendés maneras positivas de controlar el estrés. 

  • Ejercitá tu memoria y agudeza mental con ejercicios mentales para adultos mayores o juegos para ejercitar el cerebro
  • No dejes de ver a tus amigos y familiares. 
  • Conocé gente nueva. Haciendo nuevas actividades es una buena manera de hacerlo. 
  • Cuando tengas pensamientos negativos sobre cómo viviste tu vida, hablá con personas cercanas o tu médico o consejero sobre eso.
  • Usa internet. Hay todo un mundo que descubrir ahí. Podés buscar información, imágenes, aprender cosas nuevas, conocer gente o hablar con tus amigos y familiares. 
  • Hacé ejercicio. Conoce algunos en ejercicios para adultos mayores
  • Buscá un propósito. A muchas personas les frustra sentir que perdieron su sentido en la vida. No hace falta que sea algo muy grande y elaborado. Puede ser cuidar a los nietos, disfrutar de la vida, viajar, etc.
  • Si una tarea es muy grande, dividilas en tareas más pequeñas. Hacelas cuando sientas que podés hacerlas. No te sobrecargues.
  • Para tomar decisiones importantes, si no te sentís preparado, hablalas con otras personas que te conozcan bien