Con la cuarentena en este año completamente atípico muchas personas cambiaron sus costumbres. Especialmente con el cuidado de personas. ¿Por qué contratar un cuidador si vas a estar todo el día en tu casa? 

Las familias deben trabajar desde sus casas (los que no perdieron el trabajo) mientras cuidan a los niños y también a los ancianos que ya no pueden cuidarse solos. 

Cuidar personas también es trabajo 

Se suele pasar por alto lo trabajoso que es cuidar a alguien más. Cuidar significa estar atento a todas las necesidades de esa persona. Su comida, limpiar si ensucia, los trámites que necesita, remedios, citas con el médico, ropa, bañarse, ir al baño… es mucha responsabilidad. 

Lo primero que suelen pensar las familias cuando un adulto mayor pierde mucha autonomía, es tratar de cuidarlo ellos mismos. Hasta que se encuentran sobrepasados por esta tarea. 

Trabajo 24/7. Cuando nunca desconectas. 

En cualquier trabajo tenés un horario a cumplir y un horario donde estás fuera de ese trabajo. En ese momento que estás fuera, no tenés obligación de pensar que es lo que pasa con tu trabajo. 

Pero ¿qué pasa cuando tu trabajo vive en tu casa? Eso es lo que pasa cuando tenés una persona a tu cuidado. Es trabajo a tiempo completo, no tenes descanso ni cuando dormís. Por lo que nunca desconectás tu mente de pensar en lo que esta persona necesita. 

Un error muy común es creer que los ancianos son como los niños. Pero tienen sus propias necesidades especiales. Deben mantenerse estimulados y seguir sintiéndose valiosos. 

Hay muchas actividades que se pueden hacer con ellos. Pero este aislamiento social obligatorio por la pandemia de COVID corta muchas posibilidades. Hace que todos estemos más estresados. 

Y llega un punto en que sentís que no das mas y que tu cabeza está a punto de explotar de tantas cosas. 

¿Estoy «quemado»? 

Todas las responsabilidades del hogar,  el trabajo, las personas a cargo, y otras cuestiones que tiene cada uno se entrecruzan y no tenes como escapar. 

Ese momento en que no te da más la cabeza para nada. El estrés está a su punto máximo. Entonces es cuando estás «quemado» (burn). Eso se llama efecto de Burnout. 

¿Qué efectos genera?

  • Cansancio mental
  • No tenés más energía para nada 
  • Desmotivación
  • Mucha sensibilidad
  • Irritabilidad
  • Dolor y rigidez muscular
  • Problemas gastrointestinales
  • Problemas cardíacos
  • Dolor de cabeza
  • Menor rendimiento 
  • Mareos 
  • Problemas en la piel
  • Problemas sexuales
  • Tensión muscular 

Este problema es muy común, sobre todo en personas que trabajan en cuidados de personas o atención al público. Y se intensificó mucho durante la cuarentena. 

Relajate

Lo más efectivo para el burnout es la relajación. Es muy importante detectarlo a tiempo para poder hacer algo al respecto. 

Podes:  

  • Meditar
  • Escuchar música tranquila
  • Ejercicios antiestrés 
  • Terapia psicológica 

Si sentís que te estás desbordando podés plantearte llamar a alguien que te ayude, al menos durante algunas horas para poder tener tiempo para vos o tus actividades. 

Cuidar a una persona no es solo estar ahí ni mirarlo cada tanto mientras haces alguna otra cosa. 

Y si tenés trabajo de oficina, no podés concentrarte adecuadamente si tenes que estar pendiente de un adulto mayor. 

¿Cuidador o enfermero a domicilio?

Estamos muy acostumbrados a pensar en cuidado de personas a domicilio y lo primero que imaginamos es un enfermero

Los enfermeros a domicilio van en el momento que tienen que hacer una maniobra curativa y se van. No se encargan de cuidar a la persona ni de sus necesidades en general. 

Los llamas por ejemplo para tomar la presión, colocar un inyectable o realizar una curación. Y además tienen estudios en enfermería. 

Ah, ¿entonces llamo a un acompañante terapéutico? No, tampoco. Ellos tienen otros estudios, más relacionados con el área de salud mental. 

La persona que se encarga de cuidar a otros se llaman cuidadores o asistentes domiciliarios. Es una persona que tiene experiencia en este tipo de cuidados y se encarga de las necesidades del día a día de la persona que no puede autogestionarse. Ayuda a higienizarse, alimentarse, mantener el espacio limpio, acompañar en las actividades diarias.

Contratar a un asistente domiciliario es un gran alivio para las familias con adultos mayores. Porque sabés que tu familiar está en buenas manos.