Hay muchas cosas que nos provocan dolor, pero con el tiempo se calma. Ahora, ¿qué pasa cuando ese dolor nunca se va? Entonces estamos hablando de dolores crónicos.

No hace falta que te duela siempre y nunca pare, puede ser que te dé por momentos, pero muy frecuentemente. Puede ser un dolor de cabeza que aparezca 3 o 4 veces a la semana. O que con cualquier movimiento brusco te duela el cuello o la espalda. 

En el caso de una lesión es diferente, si te duele mientras estás en tratamiento se llama agudo. Pero si después del tratamiento, ese dolor te queda acompañándote, como una secuela, entonces es crónico.

En la tercera edad es muy común que aparezcan estos dolores. Puede ser por tensiones acumuladas a lo largo de toda tu vida. Por enfermedades. Por lesiones que no se curaron bien.

¿Por qué aparecen los dolores crónicos?

Los adultos mayores suelen tener otros problemas que le generan dolores crónicos como problemas para dormir bien, de movilidad, entre otros. La depresión o la ansiedad pueden hacer que sientas más fuerte tus dolores, y que les prestes más atención.

En algunos otros casos, una persona mayor puede querer llamar la atención por problemas psicológicos o porque sufre de maltratos, o aislamiento social, o por deterioro cognitivo. 

Si bien el envejecimiento favorece que aparezcan dolores crónicos, jamás debemos pensar que es normal en esta etapa. Si los tenés, andá a un médico a que te revise para descartar problemas mayores. No quieras parecer más “valiente” por no hacerlo, ni tengas vergüenza de sentirte así.

Adultos mayores y medicamentos

Si tomás muchos medicamentos, lo cual es muy común en personas de edad avanzada, es posible que la forma en la que sentís el dolor sea distinta. Por un lado, por la vejez, sentís menos los dolores internos y podrías no darte cuenta que pasó algo grave como una obstrucción intestinal por ejemplo. 

Al mismo tiempo, los medicamentos disminuyen algunos dolores pero también provocan otros problemas que pueden manifestarse como más dolor. 

Encima, algunos ancianos expresan como si sintieran dolor, situaciones que en realidad son psicológicas, como el abuso, cuadros de depresión o ansiedad, la demencia, etc.

Digamos que descubrir cuál es el verdadero problema es todo un reto para cualquier médico. 

¿Cómo puedo manejar el dolor?

Tener dolores frecuentemente, sobre todo si son muy fuertes, reducen tu calidad de vida y aumentan tu mortalidad. Lo mejor es tratarlo lo antes posible. Existen diferentes alternativas.

  • Medicamentos. Si elegís tomarlos, siempre consulta con un médico para que te diga cómo usarlos de manera segura. Existen muchos analgésicos como el ibuprofeno. Cada uno tiene diferentes efectos secundarios para considerar. Recordá no tomarlos con alcohol ni dejarlos de golpe.
  • Llevá un diario de dolor. Así podés registrar que te produce más dolor y como lo aliviás.
  • El ejercicio físico ayuda con los dolores crónicos. Hay algunos deportes que están muy recomendados como el yoga, el pilates o el aquagym.
  • Hacé terapia cognitiva conductual. El terapeuta podrá ayudarte a manejar mejor los momentos de dolor.
  • Contale a tu médico como son tus actividades diarias, para que te cambie los horarios de los medicamentos si es necesario.
  • El calor o el hielo ayudan a disminuir algunos dolores. Existen cremas o geles que podés usar para aplicarte frío o calor según necesites en algún músculo. Sino, para el frío, podés envolver hielo con un repasador y apoyarlo en el músculo lesionado.