A medida que crecemos, nos vamos volviendo cada vez más independientes y autosuficientes. Más hábiles en lo que sabemos hacer. Más sabios. Y más rápidos. 

Pero llega un momento en el que volvemos a necesitar ayuda de los demás. Y no debería ser algo para avergonzarse. Es natural que el cuerpo vaya perdiendo ciertas capacidades o te cueste más hacer ciertas cosas.

La tercera edad está para descansar y disfrutar, no para avergonzarse por no sentirse tan fuerte como uno quisiera.

Igual podés mantenerte bastante bien si cuidas tu salud, hacés ejercicio y comés sano. 

Caídas y accidentes en adultos mayores

Una de las cosas que perdemos con la edad es la movilidad. No es de un momento para otro. Lleva mucho tiempo y la vamos perdiendo muy de a poco. Y no nos damos cuenta hasta que un día descubriste que ya no podías correr tantas cuadras. O cuando descubriste que te cansas mucho más. 

También pasa con otras cosas, un dia quizás descubrís que no recordás lo que acabás de leer y lo tenés que volver a ver. O que ese pequeño frío que pasaste, que por lo general nunca te haría nada, hace que mañana te despiertes muy enfermo. 

Un día, vas a darte cuenta que las calles rotas son un verdadero obstáculo. Si es que ya no te pasó. Esquivar cosas en el piso necesita buena reacción, velocidad, prestar atención, muchas cosas. Y no siempre puede estar alguien para sostenerte mientras caminás.

Las caídas en los adultos mayores, son una de las principales causas de lesiones como quebraduras y contusiones. Algunas lesiones pueden llegar a ser bastante grave.

Además no nos olvidemos del impacto psicológico. ¿Qué pasa con esa persona que una vez se cayó y ahora tiene miedo de volver a salir solo?

Por eso una de las formas de prevenir caídas y accidentes, es con algo que te ayude a caminar más seguro. Así sos más independiente, porque no necesitás a una persona que te esté cuidando todo el tiempo. 

¿Bastones? ¿Andadores?

Una excelente forma de ayudarte si tenés movilidad reducida, es usar un bastón o un andador

El bastón es el más utilizado. Porque te aporta seguridad y te aporta autonomía. Además permite que descanses un poco apoyando parte de tu peso en el bastón. Si tenés una pierna lastimada o adolorida, debés llevarlo del lado opuesto.

Si querés elegir uno, fijate que tenga una buena empuñadura lo suficientemente ancha y gruesa como para repartir el peso de tu cuerpo y para que lo puedas tomar con comodidad sin forzar la mano. Y que tenga un taco de goma para mayor estabilidad. 

Si necesitás aún más apoyo, entonces lo tuyo es un andador

Los andadores pueden venir con o sin ruedas, según el uso que les vayas a dar. Al igual que el bastón, hay que regular su altura con la tuya. Y alguien debe enseñarte a usarlo correctamente. 

Para poder usar un andador, mínimamente  debés tener fuerza en los brazos como para poder empujarlo y a veces levantarlo. A diferencia del bastón que se usa con una sola mano, el andador necesita ambas.

Recordá que junto con un bastón o andador, también podés complementar con un buen calzado que no resbale y agarre bien tus pies. Y que una buena rutina de ejercicios puede ayudarte a recuperar parte de esa movilidad perdida.